CEPYME advierte de que la desaceleración ya afecta al empleo y que muchas pymes están en situación límite

La desaceleración económica ya se refleja en los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre del año. De julio a septiembre, el empleo creció, pero lo hizo a un ritmo mucho menor que el registrado habitualmente en este periodo. De hecho, aumentó solo en 77.700 personas, mientras que en el tercer trimestre de 2021 lo hizo en 359.300 personas, situándose así como el segundo julio-septiembre con menor crecimiento del empleo desde 2014.

La Confederación de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME) señala que la ralentización en el empleo es consecuencia del freno de la actividad y de la situación de desgaste que sufren las empresas desde hace meses. CEPYME recuerda que el fuerte incremento de costes registrado en las compañías durante el último año ha estrechado sus márgenes, lo que dificulta que las empresas puedan mantener el empleo con una caída de la actividad económica.

Después de las dificultades que arrastran desde el inicio de la pandemia, las pymes ahora sufren la crisis de la inflación, con un incremento de los costes superior al 24% -concretamente el coste de la energía se ha incrementado un 113% y el de insumos y suministros un 51%- y unas ventas que no remontan, lo que se traduce en una reducción de márgenes y pérdida de rentabilidad. Todo ello en un contexto complicado, con riesgo de recesión y mayores tipos de interés.

La Confederación no comparte que se reduzcan medidas de apoyo al empleo, tales como los cambios en bonificaciones propuestos por el Gobierno. Considera que limitar su uso será contraproducente para el empleo en general y que su recorte puede impactar particularmente en ciertos colectivos vulnerables, pero también en territorios y sectores donde la actividad económica está sometida a factores temporales o exógenos.      

Por ello, CEPYME insiste en la necesidad de articular un plan integral de apoyo a la empresa, que tenga como objetivo salvaguardar al máximo el tejido empresarial español, mayoritariamente integrado por pymes. De esta forma, se facilitaría la recuperación de la economía y del empleo en la salida de esta crisis.

El paro se incrementó en 60.800 personas en este período, alcanzándose una cifra total de parados de 2.980.200 personas. La tasa de paro se sitúa en el 12,67%, con un ligero crecimiento (0’18%) respecto del trimestre anterior

El empleo es un factor que refleja con retraso la situación económica, por lo que estaría recogiendo ya los efectos de la desaceleración, una tendencia que podría incrementarse en los próximos meses, de acuerdo con las previsiones a la baja sobre el crecimiento económico en las que coinciden los principales analistas.

En este contexto, CEPYME recuerda que se mantienen importantes riesgos para la actividad económica, derivados de la incertidumbre internacional, el incremento de los costes, principalmente de energía y suministros y los problemas en las cadenas de suministros que van a seguir condicionando la actividad de las empresas y, en consecuencia, la creación de empleo en los próximos meses.

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