Diego Díez López
PRESIDENTE DE LA CONFEDERACIÓN ABULENSE DE EMPRESARIOS CEOE ÁVILA
"Despoblación: ¿Problema o solución?"
Desde hace años nos empeñamos en la defensa de la igualdad como consigna fundamental en cualquier propósito en el que nos embarquemos. Sin embargo, para los diferentes la igualdad nunca terminará de ser justa, ya que esa propia condición de partida se suele obtener porque existe alguna circunstancia o injusticia social que seguirá determinando que, aun con unas condiciones iguales, no se alcancen circunstancias iguales.
Pues es exactamente eso lo que nos sucede a los territorios menos poblados. Nuestros territorios no son iguales al resto, ni pretendemos que sean iguales. De hecho, hay muchas características que hacen que esa diferencia tenga un valor añadido mucho más relevante para nosotros.
En nuestras calles hay menos gente, pero nos hablamos más. Puede que nuestras empresas tengan sueldos quizás más bajos (no siempre), pero nuestros jóvenes pueden pagar un alquiler o incluso una hipoteca, sin tener que compartir piso hasta los 40 y tantos. Bajo el mismo cielo, nosotros lo podemos ver mucho más claro, nuestro aire es mucho más limpio y nuestra economía es circular de verdad, de hecho, esa fue siempre nuestra esencia.
NECESITAMOS QUE SE TENGAN EN CUENTA LOS TERRITORIOS MENOS POBLADOS, NO SOLO LOS QUE YA ESTÁN EN ALERTA ROJA, SINO TAMBIÉN AQUELLOS DONDE LAS PERSPECTIVAS NO SON BUENAS Y LA ALERTA ES NARANJA
Sin embargo, en búsqueda de esa igualdad, nos topamos con infinidad de medidas que hacen un corte raso sin pensar siquiera en que existimos. Normas que por tener que “adaptarnos” a los problemas que sufren las grandes urbes, nos impiden dedicar recursos y energía a problemas que para nosotros sí lo son. Olvidando, que lo que nosotros necesitamos es equidad y no igualdad, para que en algún momento sí podamos tener unas circunstancias más similares a las de los territorios más poblados.
Nuestras empresas tienen las mismas obligaciones que el resto, sin embargo, nuestras exigencias para poder alcanzarlas son mucho mayores. No solo por la cantidad de clientes que necesitamos para alcanzar las económicas en el caso de negocios de cercanía, sino por la excesiva presión por parte de las administraciones públicas en el cumplimiento de su farragosa (y a menudo poco conocida para ellos mismos) legislación aplicada a las empresas, sin olvidarnos de su cada vez más evidente afán recaudatorio
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Y son precisamente las administraciones públicas las que ahora tienen en su mano el poder actuar frente a la despoblación, convirtiendo el problema en solución. Aprovechando las ventajas de la digitalización e impulsando la descentralización de la administración pueden potenciar el papel de ciudades menos pobladas y que funcionarios públicos habiten nuestras ciudades mientras hacen su trabajo para el resto del país, exactamente como hacemos las muchas empresas que elegimos lugares menos poblados, para establecer nuestros negocios, como, por ejemplo, en mi caso desde Ávila hacia el mundo.
Necesitamos que se tengan en cuenta los territorios menos poblados, y no solo los que ya están en alerta roja o casi negra, sino también aquellos donde las perspectivas no son buenas y la alerta ya es naranja. Las empresas ubicadas en territorios poco poblados, anhelamos que se reconozca la labor que hacemos por el relevo y la supervivencia de los territorios, la cohesión social, la sostenibilidad y todas esas palabras que no faltan hoy en un buen discurso, pero necesitamos alguna más medida más allá de la palmadita (sino puñal) en la espalda que nos ayude a seguir haciéndolo y que anime a otros muchos a emprender o trasladarse aquí.