Franscisco Javier Peinado

SECRETARIO GENERAL DE LA CONFEDERACIÓN REGIONAL EMPRESARIAL EXTREMEÑA (CREEX)

"El impacto de la pandemia en extremadura fue “particularmente duro”, dada la configuración de su tejido productivo"

El impacto de la pandemia en Extremadura fue “particularmente duro”, dada la configuración de su tejido productivo, casi en su totalidad compuesto por microempresas y autónomos, “que carecían de pulmón financiero para afrontar una parálisis como la que se produjo”, según señala el secretario general de la Confederación Regional Empresarial Extremeña (CREEX).

 

El coronavirus Covid-19 tuvo un efecto “demoledor” en el tejido empresarial extremeño, “especialmente para aquellas empresas vinculadas a los sectores industrial y de servicios (hostelería y turismo especialmente) que vieron su actividad paralizada o bajo grandes restricciones durante meses, ya sea por la falta de suministros o ya sea por las normativas para detener la expansión de la pandemia. El secretario general de la CREEX abunda además en que estas empresas aún no se han recuperado de la crisis. “Salieron muy tocadas por la situación, con sus reservas a cero y con un endeudamiento añadido fruto de los créditos, blandos o no, que se vieron obligadas a solicitar para capear la situación. Además, cuando aún estaban empezando a recuperarse, sobrevinieron situaciones como el alza de precios de la energía, la inflación general desbocada, las consecuencias de la guerra, el incremento de tipos, las restricciones al crédito, la caída del consumo, etcétera. Y así es difícil que se recupere el pulso, pese al enorme esfuerzo realizado por los empresarios para, al menos, mantenerse”.

LOS FONDOS DE RECUPERACIÓN, CUATRO AÑOS DESPUÉS DE LA CRISIS SANITARIA, NO TERMINAN DE CALAR EN PYMES Y AUTÓNOMOS

En su opinión, es necesario que los fondos Next Generation “lleguen a la economía real, al pequeño empresario y al autónomo”, y que desde el Gobierno se articulen medidas contra ciclo, “en vez de incrementar los costes fiscales y las cuotas a la Seguridad Social”. En este sentido, apunta la necesidad de abordar una deflactación del IRPF para aumentar el poder de consumo de las familias,

ayudas directas a la recuperación, reducción de impuestos a la actividad productiva y de cuotas a la Seguridad Social y medidas de agilización burocrática, que “serían una ayuda muy necesaria en este momento, así como acciones directas para controlar la inflación y, por supuesto, que el Gobierno suspenda siquiera temporalmente la ley de desindexación y permita que los contratos públicos de

obra y servicio se adapten en precio a los costes reales”.

 

Entre los efectos que la crisis de la Covid-19 dejó en las empresas, Peinado destaca el impulso de la digitalización de los procesos, ya que las limitaciones al movimiento obligaron a entrar en este mundo a marchas forzadas, si bien, “queda mucho camino por recorrer, puesto que falta formación, información y apoyo a las inversiones precisas para que este salto vital se complete en las microempresas y autónomos”.

 

También se puso en evidencia “la necesidad de frenar la deslocalización de muchas actividades manufactureras para evitar la dependencia de terceros que, en casos como este de interrupción de las rutas logísticas, han supuesto un gravísimo problema para contar con suministros con los que continuar la actividad. Por desgracia, también ha habido ajustes de plantilla durísimos y la caída de bastantes empresas y autónomos, que no han podido aguantar tantos meses de crisis”. “Muchas pequeñas empresas han tenido que frenar proyectos de inversión y modernización que les harían ganar en competitividad, y ese lastre aún lo llevamos”, añade Peinado.

 

El impulso del turismo rural, otro de los fenómenos que se ha producido a raíz de la pandemia, también ha tenido efectos en esta Comunidad Autónoma. “Se ha tendido a huir de destinos saturados y masivos, y muchas personas han optado por lugares como Extremadura que ofrecen

una alternativa de ocio y descanso mucho más tranquila y sin aglomeraciones. En menor medida, hay personas que han visto que ahora se puede trabajar en muchas ocasiones a distancia, fuera de las grandes urbes, aunque como el impacto del teletrabajo todavía es bajo”.

 

El secretario general de la CREEX señala que en el inicio de la pandemia se vivieron jornadas de “miedo e incertidumbre, nadie sabía, ni siquiera los expertos en cuestiones sanitarias, qué ocurría y qué podía ocurrir. Nos fuimos adaptando, pero fueron semanas y meses de mucho trabajo, en una montaña rusa constante donde parecía que todo iba bien y de pronto la pandemia imponía de nuevo su ley”. En el caso de los empresarios, se sumaba “el temor a que su trabajo de años se derrumbase en meses, porque no se veía salida pese al esfuerzo que realizaban por mantenerse en pie. Era durísimo constatar cómo a la CREEX le llegaban a diario llamadas de auxilio angustiosas

de gente que no podía más”.

 

También destaca Francisco J. Peinado la importancia que el diálogo social jugó en estos momentos de incertidumbre. Junta de Extremadura, CREEX y sindicatos “estuvimos codo con codo negociando, proponiendo, acordando, para tratar de ayudar en lo posible”. “La disposición al diálogo

fue continua. CREEX se reunía al menos una vez por semana con el Consejo de Gobierno de la Junta en pleno, además de multitud de reuniones temáticas con distintos departamentos”.

LOS INTERLOCUTORES SOCIALES ESTUVIMOS CODO CON CODO NEGOCIANDO, PROPONIENDO, ACORDANDO, PARA TRATAR DE AYUDAR EN LO POSIBLE

Por su parte, la Confederación desarrollo un sistema de información permanente a los empresarios. “Impulsamos un sistema 24/7 para recoger cualquier día y a cualquier hora las inquietudes de los empresarios y tratar de darles respuesta” y se impulsaron medidas como el acuerdo con la Consejería de Sanidad para verificar los contagios y dar la baja y el alta de manera simultánea, evitando demoras; la ordenanza de terrazas para evitar discriminaciones e inseguridad jurídica; el logro de ayudas directas a empresas y autónomos por parte de la Junta; la agilización de pagos pendientes de las distintas Administraciones públicas, entre otras.

 

El secretario general de CREEX cree que no se tuvieron suficientemente en cuenta las necesidades de las empresas, “con ayudas cicateras y limitadas, y sistemas como los ERTE que generaban costes burocráticos y mantenían en una perpetua incertidumbre a las empresas. España ha sido el último país de la UE en recuperar el PIB prepandemia, y eso da una idea de cómo se actuó aquí en

comparación con el resto de los países”.

 

En este sentido, insiste en que “los fondos de recuperación, cuatro años después de la crisis sanitaria, no terminan de calar en pymes y autónomos. En cambio, se han tomado medidas que incrementan los costes laborales y la carga burocrática y fiscal, justo lo contrario de lo que había que hacer para promover la recuperación”. En su opinión, en estos años se ha deteriorado a nivel nacional el proceso de diálogo social se ha perjudicado la imagen los empresarios, en lugar de considerarlos colaboradores, “que es como debería ser, porque sin empresas no hay empleo, y sin empleo no se puede sostener el estado de bienestar”.

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