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Indicador CEPYME sobre la situación de la Pyme

Las pymes españolas atraviesan un momento complicado. 

Hasta el cuarto trimestre del año pasado, las ventas, el empleo y el número de pymes, se venían recuperando aceptablemente bien. En el mismo sentido, también se reducía significativamente el número de concursos de acreedores, aunque esta situación resulta ficticia, debido a las excepciones normativas, y el período medio de pago mantenía una tendencia ligeramente descendente. Sin embargo, eso se producía al mismo tiempo que los costes (principalmente energéticos, pero también laborales) escalaban de forma preocupante. El conflicto en Ucrania refuerza la subida de los costes mientras debilita la demanda por la pérdida de poder de compra que conlleva la inflación más alta y por la mayor incertidumbre. 

El mayor otorgamiento de crédito bancario y el mantenimiento de los tipos de interés en niveles muy bajos son un auxilio no menor a la situación financiera de las pymes. Con todo, la situación de las pymes no es de fortaleza: la rentabilidad es más baja que en el período 2017-2020 y el endeudamiento total continúa siendo demasiado alto como para garantizar la solvencia, pese al enorme esfuerzo de desapalancamiento de los últimos años.

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