Javier González De Lara
PRESIDENTE DE LA CONFEDERACIÓN DE EMPRESARIOS DE ANDALUCÍA (CEA)
"El doble desafío de la despoblación: atraer y retener"
Se oyen con frecuencia comentarios sobre la necesidad de propiciar que las personas permanezcan en sus territorios y no los abandonen.
Claro que, para ello, habría que ofrecerles incentivos, que pueden ser de muchos tipos (sociales, fiscales, educativos, laborales, de movilidad, normativos…). Todo ello supone, necesariamente, facilitar el ejercicio de actividades económicas. Y así, llegaríamos a la conclusión de que la mejor política contra la despoblación es el dinamismo económico.
Porque no sólo se trata de que el que está permanezca, sino también de que el que aún no ha llegado pueda considerarlo como un lugar atractivo para residir. Hablamos de retener y de atraer población. Por tanto, desde el punto de vista de la empresa, más que hablar de despoblación en Andalucía, lo que nos debe preocupar son las causas que provocan este proceso, como la falta de oportunidades.
Para la Confederación de Empresarios de Andalucía, esta es la clave. Un territorio debe ser capaz de generar oportunidades para su población, ofrecer servicios que les ayuden a emprender riesgos. Y estas políticas sólo son posibles si existe una coordinación efectiva entre las administraciones públicas, locales, autonómicas y nacionales. Según la Junta de Andalucía, de los 786 municipios de la Comunidad Autónoma, 423 tienen problemas de despoblación. Más de la mitad, el 53’8%, cuenta hoy con menos de 3.000 habitantes.
No obstante, desde el punto de vista de las organizaciones empresariales, lo importante no es solo el número de personas que están en un territorio, sino la capacidad que tengan para formar parte del mercado de trabajo. Porque para las empresas la cuestión no es cuantitativa, sino cualitativa; se necesita población activa, cualificada y con capacidad jurídica para ser contratada.
En esta línea, también hay que equilibrar los servicios a la ciudadanía. No existe la misma oferta de infraestructuras en el medio rural que en el urbano, por lo que estaría justificado que la presión fiscal fuera distinta. Tampoco hay la misma oferta educativa, pero se puede trabajar para que el camino hacia la formación en una ciudad no sea un viaje de ida sin vuelta. Hay que retener talento, generar las condiciones necesarias para que el joven que marchó a estudiar elija volver a su localidad natal para emprender un negocio o aportar a una empresa ya existente. Es posible y es una opción de vida que gana adeptos si se ofrecen las condiciones necesarias.
Un territorio debe ser atractivo a las empresas, para así generar empleo, y poder retener y atraer a la población. Para ello, será necesario también incrementar la oferta energética, promoviendo su acceso de forma adecuada, o incrementar las conexiones y redes digitales, porque sin ellas poco es posible hacer hoy.
El agua es otro bien crucial para el consumo y para el ejercicio de actividades económicas que hay que cuidar. Se deben seguir construyendo infraestructuras para su embalsamiento, que eviten sufrir restricciones y permitan, además, incrementar la productividad.
Estamos hablando de establecer marcos propicios que generen oportunidades para los territorios.
Un ejemplo: la normativa ambiental, que debe conjugar el proteccionismo con el ejercicio de la actividad económica. En este campo, estamos convencidos de que la sostenibilidad es también una oportunidad.
LA MEJOR POLÍTICA CONTRA LA
DESPOBLACIÓN ES EL DINAMISMO ECONÓMICO
Las zonas rurales son entornos agradables, que ofrecen una forma de vida que puede ser primera opción para una parte de la población. Muchos buscan su paz, su convivencia con los vecinos, su ritmo, su naturaleza. Como los nómadas digitales, un fenómeno al alza que dinamiza la economía y lucha contra la despoblación.
Personas que eligen cambiar el bullicio por la tranquilidad, el coche por caminar, las prisas por el relax, y que pueden suponer un importante impulso económico para el municipio si reúne los requisitos básicos de bienestar que favorezcan su estancia.
Los mismos parámetros son aplicables a quienes buscan cambiar de residencia y arrancar negocios en estos territorios. Puede ser gente nueva, que llega, o jóvenes que se marcharon a la ciudad en época de formación y deciden volver para desarrollar lo aprendido a través de un negocio en su localidad de origen.
Ahí están sectores emergentes como la agroecología, la bioconstrucción, las energías renovables, o la economía senior orientada a personas mayores. Ellos han terminado su etapa laboral, y pueden querer volver a su localidad de origen, para vivir una nueva etapa de su vida allí, atrayendo la visita de familiares y amigos, y actuando como agentes dinamizadores de la economía. Hay que ponérselo fácil, creando oportunidades y dando a conocer la riqueza de tantos lugares.
Desde CEA estamos convencidos de que la única forma de afrontar el fenómeno de la despoblación es fomentando la actividad económica que, a su vez, genera más recursos de forma directa e indirecta a los municipios. Abogamos por generar oportunidades y eliminar trabas, por una regulación económica más inteligente y adaptada a las necesidades reales de los territorios. Estamos convencidos de que todos aportan y pueden generar bienestar a la vida de las personas.
Hagamos de nuestros territorios una opción de residencia y de trabajo, creando el marco necesario para generar oportunidades y aprovechar los muchos y diferentes entornos que ofrece Andalucía. Merece la pena.