Javier Santacruz

ECONOMISTA Y ANALISTA FINANCIERO

Conexión de mercados, reglas y dinamismo para fortalecer el tejido empresarial territorial

Hacer reflexiones o propuestas pensadas desde la macro para aplicar a lo micro es la principal tentación de cualquier analista. Éste es, a mi juicio, el principal error que cometemos cuando trabajamos sobre la situación de las empresas a nivel regional y local.

Más aún si los razonamientos están condicionados por una visión desde las grandes urbes hacia las zonas menos pobladas y con menor densidad empresarial. Lo más probable de un trabajo así es que no funcione por las complejas relaciones causales que existen entre variables económicas, sociales y territoriales que, si no se viven en el día a día, no es posible comprender correctamente.

 

PRIMERA CLAVE: CONECTAR MERCADOS

 

Por ello, un ejercicio que puede ser más útil es partir de la experiencia práctica micro para, desde allí, intentar extraer conclusiones para construir tanto estrategias en el ámbito empresarial como para proponer medidas de políticas públicas. En este sentido, para iniciar una actividad empresarial, lo primero que debemos pensar es en quiénes son y dónde están los clientes. Es más que evidente que en los tiempos actuales la tecnología y las comunicaciones permiten tener relación con clientes en cualquier parte del mundo.

 

Sin embargo, ya esta primera cuestión genera dos barreras no menores. Por un lado, están las empresas cuyo negocio es total o parcialmente físico, que requiere un contacto directo con el cliente o con el proveedor en cada momento del tiempo. Sectores como el de la construcción y actividades auxiliares, el comercio tanto al por mayor como al por menor, por ejemplo, de productos alimentarios, o ensambladores de piezas de automóvil necesitan medios de transporte que les conecten con los clientes tanto de proximidad como más alejados, así como a los suministros básicos que necesitan.

 

Y, por otro lado, están las actividades que sí pueden desarrollarse casi en su totalidad en remoto como, por ejemplo, un ingeniero, un diseñador web, un profesor de posgrado, un arquitecto o un controller financiero. En este caso, la existencia o no de una infraestructura de comunicaciones adecuada que permite entablar relaciones comerciales o de inversión con cualquier lugar del mundo es imprescindible con unas determinadas características de velocidad, latencia o estabilidad de la red, entre otras.

 

Así, en el caso del primer grupo, es fundamental contar con una clientela cercana junto a una movilidad eficiente que le permita llegar a la más lejana; mientras que, en el caso del segundo, lo más necesario es contar con conectividad en cualquier parte del territorio. Cierto es que España cuenta con un desarrollo de infraestructuras físicas y digitales muy por encima de lo que existe en Europa, pero apenas cuenta con algo tan importante como son las interconexiones y la multimodalidad.

ESPAÑA CUENTA CON UN
DESARROLLO DE INFRAESTRUCTURAS
FÍSICAS Y DIGITALES MUY POR ENCIMA DE LO QUE EXISTE EN EUROPA, PERO APENAS CUENTA CON ALGO TAN IMPORTANTE COMO SON LAS INTERCONEXIONES Y LA
MULTIMODALIDAD

Tanto sea un caso como el otro, el denominador común necesario es poder conectar mercados y sectores con independencia de su lugar de origen y desempeño de la actividad, buscando alianzas que puedan construir una cadena de valor con independencia del tamaño de cada empresa. Se trata de ampliar la demanda potencial, absorber avances tecnológicos que se están produciendo o incluso exportar los progresos técnicos que se consiguen en el propio territorio de origen.

 

Para conseguir algo así no es imprescindible ser grande en tamaño (lo midamos por volumen de activos, por empleados o por cualquier otra magnitud estática). Es más importante ser hábil y estar muy especializado en lo tuyo que jugar a emprender aventuras empresariales buscando fusiones o adquisiciones que pueden no llevar a ninguna parte.

 

SEGUNDA CLAVE: REGLAS CLARAS, PREDECIBLES Y SENCILLAS

 

Hasta aquí sería cómo crear un negocio estable a largo plazo sobre una base sólida de clientes tanto en el ámbito geográfico más cercano como hacia el exterior. Sin negocio no se puede pensar en otros elementos que suelen ser habituales en el discurso incluso promercado. De ahí que el segundo elemento clave sea contar con reglas transparentes, fáciles de cumplir y que no sufran demasiados cambios a lo largo del tiempo.

LA NORMATIVA FISCAL, NO SÓLO SON LOS IMPUESTOS QUE PAGAMOS SINO
TAMBIÉN LOS SERVICIOS PÚBLICOS BÁSICOS QUE RECIBIMOS

Aquí aparece una de las más importantes, como es la normativa fiscal, que no sólo son los impuestos que pagamos sino también los servicios públicos básicos que recibimos. Todos desearíamos pagar los menos impuestos posibles y presionar a los gestores públicos para que sean extraordinariamente eficientes. Pero una cosa es el mundo ideal y otra muy diferente el mundo real.

 

Por ello, lo mínimo que debemos reivindicar es que tanto los impuestos como los servicios públicos estén todo lo más descentralizados posibles, de manera que puedan diseñarse pensando en unos ciudadanos -que muchos pueden ser votantes con los pies- y dejando a un lado las fronteras físicas y políticas.

 

En cuanto a la iniciativa de Soria, Cuenca y Teruel con la Red SSPA, todavía estamos esperando a que algún responsable de aplicar tan mal lo que era una muy buena idea de descentralización nos explique qué resultados prácticos ha generado la rebaja de cotizaciones sociales o las ayudas a la inversión. De pasar de pensar en modelos parecidos a los aplicados en las Highlands escocesas o las zonas económicas especiales originarias en China e implementadas, entre otras plazas, en Hispanoamérica, a una subvención menor que ni tan siquiera supone un porcentaje apreciable de la cuenta de resultados de una pyme en estas provincias, denota la frivolidad con la que se diseñan las políticas públicas en este país.

 

TERCERA CLAVE: LA PERMANENCIA EN EL TIEMPO

 

Una tercera dimensión que podemos colocar en este análisis es el dinamismo en el tiempo de cualquier negocio, empezando por su permanencia a largo plazo. Un factor fundamental en Economía es la acumulación de capital físico, financiero y humano. En un territorio o en un mercado concreto donde las empresas pueden cambiar de manos sin perder el capital que han acumulado, en el fondo, se benefician de una dinámica de ‘economías de escala’. Parten de un conocimiento ya previamente asumido o adquirido. No tienen que partir constantemente de cero y tienen más sencillo poder absorber nuevos adelantos tecnológicos. Sin embargo, una dinámica de destrucción de empresas por falta de transmisibilidad o de relevo (gerencial, generacional, accionarial o de cualquier otro tipo) implica desaparecer la experiencia que el negocio llevaba a sus espaldas, teniendo que empezar de nuevo.

 

Un ejemplo muy práctico (pero no el único) es el de la empresa familiar. Acostumbramos a juzgar como inevitable la desaparición en la tercera generación, cuando es algo completamente arbitrario. Necesitamos generalizar (y profesionalizar) esquemas sucesorios que engloben el conocimiento del negocio (el know-how), la disposición a seguir invirtiendo tanto en capital físico como humano (clave es la formación a herederos tanto si trabajan como si no en el negocio familiar) y, como es obvio, un tratamiento fiscal adecuado.

 

CONCLUSIONES

 

En suma, las cuestiones que planteamos pretenden ser una visión lo más bottom-up posible. Obviamente, hay muchos otros factores que deben considerarse en esta materia, pero por razones de espacio y en el marco en el que aparece este texto, merecía la pena marcar los hitos imprescindibles a partir de los cuales desarrollar las herramientas adecuadas. El objetivo no es otro que fortalecer el tejido empresarial desplegado en el territorio. Generar una actividad económica diversificada, competitiva y eficaz que movilice a una población que busca mejorar sus niveles de bienestar.

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