Los datos del mercado laboral de España arrojan un escenario de clara desaceleración de la creación de empleo. De hecho, el aumento del número de ocupados frenaba hasta el 2,1% en términos interanuales y, en términos absolutos, registraba un incremento de 73.600 personas que representaba el peor dato para un tercer trimestre desde antes de la pandemia.
El freno de la creación de empleo se da en un contexto de tensiones de costes que amenaza la rentabilidad de muchas empresas e, incluso, el mantenimiento de su actividad. De acuerdo con datos del Banco de España, el 63% de las empresas declara efectos negativos o muy negativos sobre su actividad como consecuencia del incremento de los costes energéticos. La situación resulta especialmente grave en sectores como la agricultura, el transporte y la industria y hace que un número creciente de pymes se enfrenten al riesgo de operar a pérdidas.
Esta situación se refleja en la destrucción de empleo privado en el tercer trimestre (16.300 ocupados menos), como consecuencia de la caída de la ocupación entre los autónomos. Los empresarios sin asalariados o trabajadores independientes se redujeron en 43.000 personas en el trimestre y registraron una preocupante caída interanual del -4,9%. Una cifra que contrasta con el mencionado incremento del 2,1% interanual del número de ocupados y del 1,4% en el sector privado; lejos de la aceleración del aumento de los ocupados en el sector público hasta el 5,8%.
Junto al importante impacto negativo de los costes sobre la rentabilidad de las empresas, en particular las de menor tamaño, la incertidumbre política también está suponiendo un importante condicionante negativo para la actividad empresarial. De nuevo, de acuerdo con datos del Banco de España, un 62% de las empresas indican que su actividad se estaría viendo afectada por este factor.