Lorenzo Amor

PRESIDENTE DE LA FEDERACIÓN NACIONAL DE ASOCIACIONES DE TRABAJADORES AUTÓNOMOS-ATA

"La pandemia también tuvo importantes consecuencias entre los empresarios autónomos"

La pandemia también tuvo importantes consecuencias entre los empresarios autónomos. Como señala el presidente de ATA, Lorenzo Amor, hay 50.000 cuentas de cotización menos que en 2019 y, aunque los datos de autónomos se han incrementado si lo comparamos con los que había antes de la pandemia, “lo han hecho a un ritmo mucho más lento de lo que debería y los autónomos empleadores, los que generan empleo, se han reducido. Los españoles crean su propio empleo pero es deseable que creen además el de otros y no lo están haciendo al ritmo deseado”.

 

Uno de cada tres autónomos dice que aún no se ha recuperado de la pandemia. Esta situación se agrava por la subida generalizada de costes, y la imposibilidad para más del 37% de trasladarla a precios para no perder a sus clientes, lo que “hace que muchos autónomos se estén viendo obligados a abandonar la actividad y, aún más, estén en la cuerda floja ante la reducción de márgenes, trabajando muchos de ellos a pérdidas”.

 

Según el Barómetro de ATA, los autónomos han incrementado su facturación de media un 13% con respecto al año anterior, si bien sus costes se han elevado de media un 33%. “El colectivo se ha visto afectado por la crisis inflacionista derivada del conflicto bélico en Ucrania que ha catapultado sus costes energéticos y de carburante, de materias primas, de alquileres de locales, naves y despachos,

además de los costes de distribución y logísticos por los problemas en las cadenas logísticas”, señala Lorenzo Amo, que añade que “por si no fuera suficiente, los autónomos han sido víctimas directas de lo que denominamos “costes normativos”.

 

El incremento de la presión fiscal y especialmente de los costes laborales y de las cotizaciones sociales a través de la subida del SMI, la subida de bases en un 8,6% en los Presupuestos Generales, así como la reforma de las pensiones (tipo del 0,6 adicional al tipo de cotización y que se duplicará hasta el 1,2% en los próximos años), son claros ejemplos de ello”.

 

Lorenzo Amor recuerda el “caos” de los inicios de la pandemia. “Cada día la legislación era distinta y los pequeños autónomos dejaron de poder atender sus negocios de un día a otro. “Recuerdo perfectamente la desesperación de los dueños de invernaderos que veían cómo, coartada su libertad de movimiento, el trabajo de toda una vida, sus flores, se iban a morir simplemente por no poder ir a regar. En ATA no se vivieron momentos fáciles en dos meses.

 

Cada día eran miles las llamadas de autónomos buscando consejo y soluciones. Pasado el tiempo sólo podemos sentirnos orgullosos de todo lo que se ayudó, asesoró y defendió a los autónomos por parte de la asociación”.

 

ATA se volcó en el asesoramiento y colaboración con las administraciones para “entender a los autónomos y para que legislaran a su favor. Por ejemplo, poniendo en marcha ayudas directas para mantener las actividades, paralizando pagos de impuestos o activando el cese de actividad extraordinario que pudieron percibir más de un millón y medio de autónomos. Mucho luchamos para que no se cerraran las actividades y se consiguió”.

LOS AUTÓNOMOS SOMOS MÁS FUERTES DE LO QUE SE PENSABA Y MÁS NECESARIOS DE LO QUE HABÍAMOS ASUMIDO

En este sentido, Lorenzo Amor destaca “el factor resiliente de los autónomos, que siempre está en su máxima expresión. Los que no se había digitalizado lo hicieron, se ampliaron las maneras de comunicarse con sus clientes, se optimizaron los procesos de producción, logística y almacenaje…

 

La transformación fue en muchos casos radical dando lugar a la creación de pequeñas empresas punteras en tecnología desde pequeñas localidades de todo el territorio español. O que los productos y servicios más tradicionales de España se puedan conseguir a golpe de click”.

 

El avance en digitalización, reforzado por el Kit Digital apuntala una nueva forma de ser autónomo. “Surgen oportunidades, pero también se destruyen otras. Sólo en el último año se han perdido más de 20.000 comercios en España. Pero se han abierto campos en sostenibilidad, en RSC, en servicios personalizados, que son puertas abiertas a nuevos negocios”, señala Amor.

 

En su opinión, “hemos aprendido que somos más fuertes de lo que se pensaba y que los autónomos son mucho más necesarios de lo que habíamos asumido. Sin los comercios de proximidad, nuestros sanitarios o farmacéuticos, sin los fruteros, los agricultores, los taxistas, los psicólogos… Todos aquellos que en pandemia pusieron su buen hacer a nuestro servicio y mantuvieron los empleos de sus trabajadores son imprescindibles”.

 

Por ello, Lorenzo Amor reclama certidumbre y seguridad jurídica. “Los vaivenes legislativos son una traba en el día a día de los autónomo que provocan cierres, que impiden nuevas altas, que borran la posibilidad de nuevas contrataciones, que no dejan crecer a los autónomos.

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