Miguel Garrido De La Cierva

PRESIDENTE DE LA CONFEDERACIÓN DE EMPRESARIOS DE MADRID (CEIM-CEOE)

La crisis de la COVID tuvo efectos muy negativos en la economía madrileña

La crisis de la Covid tuvo efectos muy negativos en la economía madrileña que, pese a haber recuperado los niveles prepandemia, todavía muestra los daños provocados por esta crisis en algunos sectores relevantes. El presidente de CEIM, Miguel Garrido, explica cómo se vivieron aquellos momentos.

 

“La crisis de la Covid ha tenido efectos devastadores sobre la actividad empresarial de forma generalizada y profunda, ya que muchos sectores vieron paralizada su actividad total o parcialmente, como el transporte de viajeros, el turismo, el ocio, la hostelería y restauración, el comercio, y la construcción, entre otros muchos”. No obstante, a su juicio, “las empresas madrileñas se han visto favorecidas por un gobierno regional de la Comunidad de Madrid que apostó por una política de conciliación entre economía y salud, permitiendo la actividad económica siempre que fuera posible, sin menoscabo de cumplir la normativa nacional”.

LAS EMPRESAS NECESITAN
UN MARCO MÁS FAVORABLE A
LA ACTIVIDAD EMPRESARIAL,
SEGURIDAD JURÍDICA, CONFIANZA,
ESTABILIDAD, UNA FISCALIDAD
ADECUADA Y RAZONABLE Y MENOS
TRABAS ADMINISTRATIVAS

La economía madrileña creció un 2,2% en el tercer trimestre de 2023, por encima del cuarto trimestre de 2019. No obstante, Garrido apunta que “esta recuperación ha sido asimétrica en los distintos sectores de actividad, algunos de los cuales todavía no han conseguido alcanzar la situación que tenían a finales de 2019, bien porque todavía no han superado las dificultades económicas y financieras provocadas por la pandemia, bien porque no han logrado el mismo volumen de actividad que tenían por el cambio de hábitos de los consumidores, o bien porque a los efectos de la pandemia se unen otras dificultades sobrevenidas, como las derivadas de la guerra en Ucrania o el incremento de costes de producción que están soportando”.

 

En su opinión, “las empresas necesitan un marco más favorable a la actividad empresarial, seguridad jurídica, confianza, estabilidad política e institucional, una fiscalidad adecuada y razonable, menos trabas administrativas y, en resumen, medidas que apoyen la productividad y la competitividad empresarial, la formación y el talento, la investigación, entre otras cuestiones.

Digitalización y teletrabajo

Garrido recuerda aquellos primeros momentos de “inquietud, temor e inseguridad”. Las principales preocupaciones versaban sobre cómo solicitar correctamente la suspensión de la relación laboral, cuándo podrían reiniciarse las actividades, cómo gestionar las prestaciones de sus trabajadores y las medidas preventivas de contagio. “CEIM advirtió pronto a las instituciones de la posibilidad real de cierre de la economía y de amenaza a los puestos de trabajo.


Nos pusimos a disposición de todas las empresas para asesorarlas en la tramitación de los expedientes de suspensión por fuerza mayor y gestionamos con la Administración regional los supuestos en que, dada la avalancha de expedientes, pudieran existir errores. Asimismo, colaboramos con el SEPE provincial para que la gestión de las prestaciones por desempleo se desarrollara de la forma más ágil posible. Nuestros asociados comprobaron de forma patente la utilidad de CEIM a la hora de solventar problemáticas muy concretas y nuestra sensibilidad con ellas en tan duros momentos.


Durante la pandemia, las empresas demostraron su enorme capacidad de adaptación y transformación, reorientando su producción a las necesidades del momento y diversificando sus productos y servicios, señala Miguel Garrido, que considera que la pandemia ha acelerado el proceso de digitalización ya iniciado. “En términos generales, las empresas tenían interiorizada la idea de que la innovación y la digitalización eran factores imprescindibles para mejorar su competitividad.


La pandemia ha acelerado este proceso, en un primer momento como necesidad para dar respuesta a las demandas de la sociedad, y segunda instancia, por el convencimiento de que la supervivencia de las empresas depende inexorablemente de su transformación digital y las que no afronten el desafío, tenderán a ser expulsadas del mercado”.


También se han notado los efectos en la evolución del teletrabajo. “El trabajo a distancia fue forzoso durante algunos episodios de la pandemia. Ello impulsó a regular el teletrabajo, diferenciando el acuerdo voluntario de los episodios vinculados a la emergencia sanitaria. La Ley del Trabajo a Distancia fue acordada en el ámbito del diálogo social e incorporada paulatinamente a los convenios colectivos.


Entendemos que supone un elemento de flexibilidad muy interesante en los sectores donde sea aplicable. Siempre es importante recordar su carácter voluntario y reversible”.


En cuanto a la gestión de esta crisis, Garrido considera que “la colaboración público-privada en el ámbito sanitario fue excelente y muestra que el camino para que los pacientes reciban atención sanitaria de calidad depende de que dicha colaboración siga siendo estrecha y fluida.


En la Comunidad de Madrid y en el Ayuntamiento de la Capital se hizo muy patente la necesidad de no culpabilizar a los negocios y la hostelería de los contagios y se posibilitó, cuando fue posible, una apertura gradual que evitó la ruina de muchas pymes. Está claro que sanidad y economía no están en conflicto, sino que es imprescindible que una y otra caminen juntas”.

LA CRISIS SANITARIA HA
DEMOSTRADO A LA SOCIEDAD
ALGO EN LO QUE YA CREÍAMOS LAS
ASOCIACIONES EMPRESARIALES:
EL COMPROMISO Y LA SOLIDARIDAD
DE LAS EMPRESAS

En su opinión, “la crisis sanitaria ha demostrado a la sociedad algo en lo que ya creíamos las organizaciones empresariales: el compromiso y la solidaridad de las empresas; su decisiva contribución al desarrollo económico y social, así como al sostenimiento del estado de bienestar;

la importancia de hacer una apuesta más decidida por la investigación, la innovación y el desarrollo tecnológico; la necesidad de contar con un tejido empresarial privado fuerte y diversificado y que se haga una apuesta por el sector industrial, bajo la convicción de su carácter estratégico”. En definitiva, “la apuesta por las empresas es una garantía de un futuro mejor para todos”.

 

“Los empresarios nos caracterizamos por encontrar nuevas oportunidades y dinamizar de esta forma la sociedad. Allí donde hay libertad de empresa, hay prosperidad, porque las empresas compiten y se adaptan a las nuevas pautas de consumo. Está claro que ha crecido la preocupación

por los cuidados, la sanidad privada, la calidad del ocio y se valora más que nunca la actividad al aire libre y la posibilidad de viajar. Ello, junto con el imparable avance tecnológico supone que diversos sectores empresariales estén creciendo sobre la base de tener más demanda”.

Recuperación

En este sentido, y refiriéndose a la recuperación tras la pandemia, el presidente de CEIM valora los incentivos que han intentado paliar la crisis y fomentar la vuelta a la normalidad, tanto recuperando a los trabajadores de los ERTE, como a través del fomento de inversiones de digitalización, si bien lamenta que el Gobierno“ haya lastrado nuestro crecimiento económico con impuestos y cotizaciones sociales desmesuradas, que impiden el crecimiento empresarial y la contratación de más trabajadores”.

LA APUESTA POR LAS EMPRESAS
ES UNA GARANTÍA DE UN FUTURO
MEJOR PARA TODOS

“Los Fondos Europeos y la puesta en marcha del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia fueron concebidos para movilizar inversiones y proyectos empresariales innovadores, pero lo cierto es que la gestión y la llegada de los apoyos a las empresas está siendo muy lenta y en muchos casos, frustra proyectos las expectativas generadas. Estando en la fase final de recepción de los Fondos sería necesaria una mayor agilidad en la gestión de los mismos”.

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