Protagonista Invitado

Carlos Cuerpo

Ministro de Economía, Comercio y Empresa

"Hay que dar gracias a los empresarios por levantar cada día la persiana"

El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, recibe a la revista El Empresario, de CEPYME, para departir sobre su visión de la coyuntura que afecta a las pymes, reflexionar sobre los méritos de la actividad empresarial y explicar las líneas de acción más inmediatas que abordará desde su ministerio.

Una de las estrategias prioritarias de CEPYME es la promoción de la ganancia de tamaño de las pymes españolas, para lograr un tejido productivo más sólido y competitivo. ¿Coincide en esta visión?

Sí, desde luego. Somos plenamente conscientes de que el tamaño empresarial y ayudar a las empresas a crecer tiene que ser uno de los grandes objetivos que vaya asociado a conseguir una economía más productiva. La evidencia empírica nos lo dice de manera muy clara: las empresas más grandes son empresas más productivas, compiten mejor a nivel internacional, pagan mayores salarios y permiten también la atracción de un mayor talento. Es un círculo virtuoso en el que tenemos que transitar hacia adelante, y el objetivo es hacerlo a través de distintas medidas que ya estamos empezando a poner sobre la mesa. También a través de un diálogo continuado con las empresas y con las asociaciones, como CEPYME, para ser capaces de tener un diagnóstico lo más aterrizado posible, no sólo de cuáles son ahora mismo las barreras al crecimiento y de cómo ir avanzando, sino también de cómo ser capaces de limitar, si es que existen, cuellos de botella.

Lo que vemos es que el tamaño empresarial en España es comparativamente pequeño. Aunque las pymes son preponderantes en prácticamente toda Europa, en España suelen tener un tamaño menor al que tienen en otros países europeos, con lo cual hay un elemento diferencial en el que estamos trabajando en numerosas vías. Desde ahondar en la financiación, la simplificación administrativa, la provisión de herramientas de nuevas tecnologías o la Inteligencia Artificial (IA), de modo que ayuden a nuestras pymes a ir hacia adelante.

AYUDAR A LAS EMPRESAS A CRECER
TIENE QUE SER UNO DE LOS GRANDES
OBJETIVOS QUE VAYA ASOCIADO
A CONSEGUIR UNA ECONOMÍA MÁS
PRODUCTIVA

¿En qué líneas principales trabaja el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa para la ganancia de tamaño empresarial?

 

Una de ellas consiste en ayudar a nuestras empresas con un elemento de financiación para que no haya escasez de recursos. Es importante, por supuesto, la financiación bancaria, que es el principal recurso de financiación, pero conforme las empresas van creciendo, es bueno que haya financiación estable, de largo plazo, no bancaria también, y que nuestros mercados de capitales sean capaces de ir participando también de este proceso. También hay un elemento importante, que es la explotación al máximo de la capacidad del Instituto de Crédito Oficial (ICO), por ejemplo, a través de las líneas que hemos promovido en el marco del Plan de Recuperación, con líneas de emprendimiento, la línea ICO Empresas y Emprendedores o la línea ICO Verde, que ayudan a nuestras pymes a ajustarse a los nuevos shocks regulatorios que vienen para que no sean una rémora en su crecimiento.

 

Otra vertiente en la que estamos trabajando de manera muy decidida es la de aterrizar las recomendaciones de los informes Letta y Draghi a España en ámbitos compartidos, como la necesidad de simplificar el marco regulatorio y la heterogeneidad que existe. Letta, a nivel europeo, recomienda la creación del Régimen 28 para que las empresas puedan operar de manera abierta en todo el mercado interior. Nosotros queremos avanzar en la creación de un verdadero mercado interior en España y eliminar o minimizar las barreras que puedan existir para nuestras empresas a la hora de operar entre distintas comunidades autónomas, o muchas veces incluso a nivel local, ya que hay ciertas barreras o cierta heterogeneidad en la regulación. Estamos en un proceso de diagnóstico conjunto con las comunidades autónomas y con la Federación Española de Municipios y Provincias, así como con el sector privado, con participación de las Cámaras y las organizaciones empresariales, para hacer lo que llamamos el Régimen 20 para España, un régimen especial que incluya este elemento de simplificación y que permita a las empresas operar de manera simple y directa, sin barreras adicionales.

QUEREMOS AVANZAR EN LA CREACIÓN
DE UN VERDADERO MERCADO
INTERIOR EN ESPAÑA Y MINIMIZAR
BARRERAS PARA LAS EMPRESAS
AL OPERAR EN COMUNIDADES
AUTÓNOMAS O MUNICIPIOS

La tercera pata es el refuerzo de las capacidades, en este caso digitales, o de uso de nuevas herramientas. Eso puede ayudar también a liberar horas no productivas y dedicarlas a tareas más productivas. En ese sentido estamos trabajando ya, avanzando en la puesta en marcha de herramientas de IA que ayuden a las empresas a lidiar con tareas administrativas que les consumen recursos y horas. Estas herramientas también ayudarán a las empresas a acceder a los fondos del Plan de Recuperación, a todos los instrumentos del ICO y las herramientas de internacionalización del ICEX, generando un verdadero ecosistema que ayude a nuestras empresas a ser más productivas.

 

¿Puede cuantificar el impacto negativo de la sobrerre gulación en las pymes?

 

En la información que enviamos a las comunidades autónomas identificamos qué sectores pueden ser los más afectados ahora mismo por las barreras regulatorias. Entre ellos están sectores tan importantes como el de la distribución comercial; también algunos relacionados con la provisión de ciertas infraestructuras -por ejemplo, paneles solares- y con el establecimiento de puntos de recarga para vehículos eléctricos. Hay numerosos sectores y lo que hacemos es identificarlos a través de las quejas que nos llegan a nuestro Buzón de Mercado Único, que nos da una imagen bastante clara de la situación. La cuantificación inicial ofrece una idea del tamaño y de la importancia de estos sectores que tienen a priori ciertas barreras al ejercicio de su actividad y también de su crecimiento.

 

Ahora hay que ir un paso más allá y averiguar cuál es el efecto distorsionador que están teniendo estas barreras y cuál sería el impacto positivo potencial de ir poniendo sobre la mesa medidas. Esperamos que la primera batería esté en diciembre, cuando tenemos la siguiente reunión con las comunidades autónomas. Ahora mismo estamos trabajando a nivel técnico para tener un diagnóstico común y definir una serie de medidas iniciales que puedanponerse en marcha ya en 2025, precisamente de mejoras en el ámbito regulatorio.

 

Va con mucha celeridad.

 

Sí, se trata de no estar discutiendo años porque es un elemento urgente. Tenemos ya un diagnóstico a nivel europeo, que hemos empezado a aterrizar con los Gobiernos regionales y locales. Queremos que nos ayude también el recientemente creado Consejo de la Productividad, tanto a llevar a cabo estas recomendaciones como a hacer esa evaluación de impacto de las distintas medidas.

 

¿Por qué prosigue esta pérdida de productividad en España, que nos aleja de nuestros socios europeos y hace de España un país de microempresas? ¿Qué medidas cree usted que necesita la pyme española para para relanzar su productividad?

 

El corazón del Informe Draghi trata sobre competitividad, pero hace una identificación directa de la productividad como el principal determinante detrás de ese vector de competitividad. Es fundamental que Europa recupere ese gap de productividad que hemos visto en las últimas décadas con respecto a economías tan dinámicas como la estadounidense. Desde España, estamos poniendo sobre la mesa medidas concretas que nos permitan avanzar para llevar a cabo con urgencia estas recomendaciones, porque, como dice Draghi en su informe, el tiempo promedio para llevar a cabo nuevas medidas legislativas normativas en Europa son 19 meses. Nosotros apostamos por una mejora en materia de gobernanza que permita implementar esas medidas desde ya. Se trata de un sandbox, como se hace muchas veces en materia de regulación, que permita que varios Estados miembro puedan, con la ayuda de la Comisión Europea, llevar a cabo estos proyectos; que se puedan sumar todos los Estados miembro que quieran y que, una vez finalizado, en uno o dos años, sea la Comisión Europea la que haga una evaluación y recomiende, por ejemplo, ampliar estas medidas al resto de países miembros. No habría que esperar dos años para empezar a implementar estas medidas. La idea es ir respondiendo a la urgencia sin tener que pasar por cambios del Tratado de la Unión ni por medidas costosas.

 

De hecho, una de las primeras medidas que proponemos como caso piloto para trabajar en este marco nuevo de gobernanza, en este sandbox, es una medida de estandarización de los ratings de las pymes a nivel europeo.

 

¿En qué medida esa propuesta sobre el rating de pymes puede ayudar a la financiación?

 

El objetivo es promover un mayor y mejor acceso a la financiación. No sólo a la financiación tradicional, sino también de mercado, para brindar una mayor estabilidad, mayor capacidad de inversión en innovación y, por lo tanto, mayor productividad y crear así un círculo virtuoso. Esto, en cuanto a la pata europea, hay que activarlo también a nivel doméstico, porque España comparte este diagnóstico de brecha de productividad en las últimas décadas. El objetivo es promover una inversión que nos ayude a cerrar esta brecha de productividad, impulsar la modernización y transformación de nuestro sector productivo. Una de las derivadas será el incremento de nuestro tamaño empresarial.

 

Aquí me gusta siempre señalar el impacto que está teniendo ya el Plan de Recuperación en cuanto a esa modernización, más allá de cifras de ejecución del plan. Detrás del buen comportamiento del mercado laboral, las ramas que más están creciendo en ocupación son ramas de alto valor añadido, relacionadas con el sector de telecomunicaciones, con todo el esfuerzo que se está haciendo en materia de energía renovables, algunas de las cuales están creciendo más del 50% desde 2028. Es un reflejo muy claro de esa modernización, de esa apuesta por una transformación de nuestra actividad hacia sectores de más valor añadido, más productivos, con mejores salarios y mayor tamaño.

 

ES FUNDAMENTAL QUE EUROPA RECUPERE EL GAP DE PRODUCTIVIDAD DE LAS ÚLTIMAS DÉCADAS CON RESPECTO A ECONOMÍASTA N DINÁMICAS COMO LA ESTADOUNIDENSE

Por otra parte, la productividad por hora trabajada ha ido subiendo particularmente los dos, tres últimos años.

 

Cuando miramos qué factores explican este aumento de la productividad por hora, vemos que la recomposición de nuestra actividad productiva explica las dos terceras partes. Es decir, el hecho de que cada vez estemos produciendo en términos relativos más en sectores de mayor valor añadido está suponiendo una mejora que esperamos que sea sostenible en materia de productividad.

 

Otra de las rémoras que siempre se atribuyen a España es la atonía de la inversión. Si lo vinculamos no sólo al crecimiento o desarrollo de proyectos empresariales, sino también a la financiación, vemos que, al haber menos inversión, también hay menos dinamismo en el crédito, y al haber menos dinamismo en el crédito, también hay menos inversión: un bucle. Entonces, ¿qué necesita España para que la inversión tenga la pujanza que tiene en otros países comparables?

 

Desde hace más de una década, desde la salida de la crisis financiera, se ha producido un desapalancamiento de nuestro sector privado. Los datos de endeudamiento de sector privado están a nivel de 2001. Hemos pasado por un proceso de recuperación y de saneamiento de las cuentas de los hogares y empresas. Mirándolo desde un punto de vista positivo, hacia adelante esto nos sitúa en una buena ventana de oportunidad para que nuestras empresas estén en disposición ahora mismo de dar un cambio a esta tendencia y de entrar en proyectos de inversión a medio y largo plazo que les permitan mejorar y evitar ese círculo negativo.

 

Para nosotros es importante poner sobre la mesa todas las condiciones que faciliten que se aproveche esta ventana de oportunidad, facilitar el acceso a la financiación y a unos costes asumibles, teniendo en cuenta que estamos ya empezando un ciclo de bajadas de tipos de interés.

 

Son buenas noticias también de cara a prever un viento de cola para para la inversión. Además, por supuesto, la financiación por parte de ICO y la segunda fase del Plan de Recuperación, con más de 80.000 millones de créditos y préstamos para ayudar a la inversión del sector privado.

 

El ICO, con más de 30.000 millones, con sus dos grandes líneas de emprendedores y la línea de financiación verde, pero podemos hablar de la línea del Banco Europeo de Inversiones (BEI), que dispone de otros 20.000 millones para proyectos adicionales de industrialización, y que tiene un componente, además, regional que es importante.

 

En definitiva, intentar que no haya un problema de oferta crediticia. 

 

Adicionalmente, las entidades financieras están preparadas ahora con niveles de solvencia y de liquidez suficientes para ser también un soporte. Y luego también hay que dar un elemento de certidumbre a nuestras empresas, con unas buenas perspectivas económicas, de forma que esto les ayude a tomar esas decisiones de inversión. Y, por supuesto, echar una mano a las pymes en todo su proceso de modernización y digitalización, evitando los costes burocráticos o administrativos en la medida que podamos.

TODAVÍA ESTAMOS POR ENCIMA DEL GRAN OBJETIVO DE 60 DÍAS DE PLAZO DE PAGO. LA FACTURA ELECTRÓNICA
AYUDARÁ A CONSEGUIRLO

Muchos empresarios también identifican a los escalones regulatorios como un freno a la ganancia de tamaño empresarial. Muchos sostienen que es preferible tener seis empresas de 10 trabajadores que una de 60. ¿Hay preparadas medidas para limar esta cuestión?

 

Sobre ese elemento se hicieron análisis en Francia y sí que parecía haber un escalón. En España no es tan claro cuando vas a lo que dice la evidencia empírica, pero sí que es verdad que hay esa evidencia que señalan los empresarios, de elementos específicos de salto en algunos umbrales o en algunos niveles. Esta cuestión forma parte de este diagnóstico que estamos haciendo, que yo creo que tiene que hacerse a nivel sectorial. Ahí es donde se centran las especificidades regulatorias y donde podemos ver cuáles son en cada sector estas barreras potenciales al crecimiento. Esta cuestión también forma parte de ese diagnóstico y del análisis que realizará el Consejo de la Productividad.

 

Otro de los problemas que enfrentan las empresas españolas es el de la morosidad. Seguimos con un periodo medio de pago, y de cobro, 20 días superior al plazo máximo legal, lo cual evidencia que no ha funcionado la normativa para atajar este problema. Ahora que se está tramitando un nuevo marco en la Unión Europea, hay preocupación entre los empresarios de que no salga adelante. ¿Qué pasa si esto no prospera? ¿Qué hacemos con la morosidad en España? Las empresas quieren igualdad de condiciones respecto a sus homólogas europeas.

 

Estamos mirando muy de cerca los datos de morosidad, sobre todo para -a raíz de la reforma que hicimos con la Ley Crea y Crece-, ver cómo está evolucionando., puesto que ayudar a la reducción de la morosidad era uno de los objetivos de la reforma. Lo que estamos viendo es que se ha reducido en prácticamente 7 días y, de entrada, es un elemento muy positivo. Todavía estamos por encima de los 60 días, que es el gran objetivo, pero esta reducción no sólo es un buen inicio, sino que también ayudarán los avances que se produzcan, por ejemplo, con la factura electrónica. Son elementos que esperamos que nos ayuden de manera decisiva a seguir reduciendo este nivel de morosidad.

 

Por otra parte, tenemos también una discusión a nivel europeo, en la que creemos que el marco español puede servir de ejemplo para la discusión. Esperamos también que, con el nuevo Parlamento, la nueva Comisión, no haya demasiados obstáculos ni frenos y que podamos seguir adelante con esta discusión bajo Presidencia polaca, que es la próxima, ya en enero.

LAS PYMES SE PUEDEN VER PARTICULARMENTE MÁS IMPACTADAS POR LA REDUCCIÓN DEL UMBRAL MÁXIMO

¿Qué balance tiene de la Ley Crea y Crece?

 

Ya se pueden ver algunos elementos de impacto. Además de la reducción del plazo de pago en siete días, también ha habido un impacto positivo en el aumento de la creación de empresas en términos netos.

 

La Ley Crea y Crece no sólo es para crear, sino para ayudar a que las empresas sigan creciendo. Y hay otros elementos de la ley relacionados con el aprovechamiento de la unidad de mercado que creemos que hay que completar.

 

Por ejemplo, con iniciativas como la del Régimen 20. Hay elementos adicionales, como el fomento de la financiación alternativa, donde de nuevo creemos que hay que seguir dando impulsos, como la iniciativa a escala europea del rating de pymes estandarizado. Es decir, seguimos analizando de manera pormenorizada todos estos efectos que buscábamos, haciendo una evaluación y viendo si son necesarias medidas complementarias.

 

¿El nuevo rating para pymes también empezaría en 2025?

 

Primero, tenemos que crear el marco de gobernanza, ese marco institucional, ese sandbox. Hemos empezado ya.

 

Lo presenté a principios de octubre al Eurogrupo y ahora vamos a seguir con la discusión técnica. La recepción fue bastante buena. Es de los temas menos controvertidos. La necesidad ahora mismo de fomentar que haya un incremento y mejora del acceso a la financiación de las pymes es un elemento compartido. Ya otros Estados Miembros querían introducir también proyectos adicionales en este marco de gobernanza acelerada, como, por ejemplo, el refuerzo de las titulizaciones, para que puedan también liberar espacio las propias entidades financieras y proveer más créditos. Creo que hay una clara necesidad de avanzar en ese mercado interior para que aproveche más a nuestras pymes.

 

En cuanto a la reducción de jornada, se trata de una medida con mayor impacto en las pymes, y cuanto más pequeña, más. La microempresa es la que está más lejos de la jornada de 37,5 horas. ¿Cómo podrán capear con la reducción de horario?

 

Llevamos décadas de reducción progresiva de la jornada laboral y el promedio actual es de 38,3 horas. Cuando analizas el detalle o la distribución, la situación es heterogénea y una de las mayores diferencias depende del tamaño de las empresas, con las pymes que se pueden ver particularmente más impactadas por la reducción del umbral máximo. Somos plenamente conscientes de la necesidad de incorporar ese elemento adicional de flexibilidad que puedan necesitar nuestras pequeñas y medianas empresas. Ahora mismo, la negociación en el marco del diálogo social gira en torno a cómo ser capaces de incorporar flexibilidad, de tal forma que todas las partes contribuyan o puedan contribuir a fomentar los efectos positivos que puede tener la reducción de jornada. La evidencia empírica muestra que en otros sitios esta reducción de jornada puede realizarse de manera compatible con el mantenimiento de los salarios e incluso con algún elemento de crecimiento de productividad, y ese es el punto que tenemos que buscar.

 

En este punto, me gusta siempre recalcar un ejemplo concreto: el de la empresa Tany, una hortofrutícola que está en Extremadura, que ya ha crecido suficiente como para ser mediana. Es una empresa líder. Ponen la fruta en apenas dos días desde la huerta hasta el hotel de lujo de, por ejemplo, Hong Kong. Se trata de una empresa que es ahora mismo líder mundial en su sector y lo están haciendo a través de inversión en digitalización. Con una nueva maquinaria, han suprimido el turno de noche.

 

Consiguen aumentar su productividad a través de inversión, en este caso fuerte, para la modernización, y esto les permite reducir las horas, quitando el turno de mayor impacto en la conciliación, sin afectar al número de trabajadores y sin afectar a los salarios. Es un ejemplo práctico de un sector muy intensivo en mano de obra, particularmente difícil.

HAY QUE CONSIDERAR LA DIGITALIZACIÓN COMO UNA OPORTUNIDAD Y PROMOVER ESTE ELEMENTO POSITIVO DE MAYOR PRODUCTIVIDAD

Otro elemento muy útil es reducir la carga regulatoria, pues para una pyme esas horas adicionales pueden ser por supuesto utilizadas para tareas productivas como contacto con sus proveedores o con sus clientes, así como para la racionalización progresiva de las horas.

 

También hay preocupación en el imaginario popular sobre la digitalización, por temor a que se sustituyan puestos de trabajo por maquinaria.

 

Al contrario, hay que considerar la digitalización como una oportunidad y promover este elemento positivo de mayor productividad, y fomentar que, gracias a las fuertes inversiones que se están realizando en esta modernización del tejido productivo, influya positivamente en los trabajadores.

 

Se ha referido a una empresa líder en Extremadura, región de la que siempre surgen quejas sobre el transporte ferroviario. Igual que esta carencia, muchos territorios españoles denuncian falta de infraestructuras y servicios públicos y culpan, en parte, a estos factores de la despoblación creciente, una despoblación que alimenta un círculo pernicioso entre menor densidad de habitantes y atonía económica. Esa España Vaciada, que además de las provincias de Soria, Cuenca y Teruel se aproxima en otros territorios del país, necesita un impulso para relanzar su actividad productiva. ¿Qué medidas necesita la España Vaciada para relanzar su población? ¿Para que un trabajador acepte una oferta de trabajo, por ejemplo, en un pueblo de Soria? ¿Para que un inversor, un emprendedor, apueste por esos territorios?

 

El de la despoblación es uno de los grandes retos en España, pero también a nivel europeo. Somos plenamente conscientes. Tanto, que hay un Ministerio, el de Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Actuamos en un esfuerzo colectivo para ser capaces de fijar población en el conjunto del territorio. ¿Cómo hacerlo? Esa es la pregunta del millón. ¿Cómo revertir una tendencia natural de vaciado de los pueblos pequeños, muchas veces hacia pueblos o ciudades intermedias en las propias provincias, o incluso hacia las grandes capitales? Hay varios puntos que señalar. El primero es la capacitación a través de infraestructuras: que no se queden atrás estas zonas rurales por la falta de infraestructuras físicas, por supuesto de transporte, pero también digitales. De ahí el esfuerzo de inversión para la conectividad a alta velocidad en el 100% del territorio. Es además un elemento diferencial con respecto a otros países y es una precondición para que se pueda conseguir esa reversión del reto demográfico.

 

Luego está también el acceso a los servicios financieros. Es otra de las redes que tenemos que conseguir que capilarice al conjunto de nuestra economía, sobre todo de servicios financieros básicos, aunque ya en gran medida están digitalizados y se puede acceder desde cualquier sitio.

 

Pero es cierto que, en el mundo rural, dentro del proceso de consolidación de las entidades financieras se han ido perdiendo puntos de acceso físico (oficinas o elementos básicos, como un cajero automático). Estamos en un proceso junto con el sector, con las entidades financieras, las patronales, para conseguir una permeabilidad del 100% de acceso a servicios básicos en el entorno rural.

 

Otro elemento fundamental es llegar al entorno rural para brindar capacitación, para que no se queden atrás en reskilling en este en el proceso de modernización de nuestro sector productivo, para conseguir las habilidades necesarias para los nuevos puestos de trabajo que se están demandando, particularmente para nuestros jóvenes. De ahí la importancia del esfuerzo en materia de FP Dual, aterrizándola a nivel de las empresas. Otro aspecto muy importante, que es otro elemento diferencial a raíz de la apuesta por las energías renovables, es que la capacidad de generar energía ahora está más repartida por el territorio y eso fija también industria y, por lo tanto, fija actividad y fija capacidad de generar empleo. Se trata de un aspecto que va a suponer un cambio. Un ejemplo es la inversión de más de 1.000 millones en la fábrica de baterías de Navalmoral de la Mata. La apuesta por las energías renovables va a brindar un punto adicional de cohesión territorial.

 

Ese bucle entre la pérdida de población y la atonía económica, ¿es un problema de oferta o de demanda, de las dos, o más de una que de otra?

 

Hay un elemento de envejecimiento demográfico que por supuesto ha de tenerse en cuenta. Son las generaciones jóvenes de los pueblos las que han ido saliendo y las personas jubiladas las que se han quedado en el mundo rural. De ahí la importancia de fomentar que haya actividad económica y oportunidades para los jóvenes. Ambos elementos -de oferta y de demanda- están mezclados y es necesario que los jóvenes tengan oportunidades de quedarse o que haya gente que pueda montar negocios también más allá de la M-30 madrileña o los grandes clústeres de producción del País Vasco, Barcelona o grandes ciudades.

 

¿Ve factible esa implantación de negocios punteros en zonas rurales?

 

Cuando visitas a las pymes, conoces proyectos que te sorprenden. Debemos acostumbrarnos a pensar en nuestro segmento de pymes como un sector de liderazgo en actividades punteras, porque lo son en muchas ocasiones. En un encuentro reciente del Plan de Recuperación con algunas de las pymes que habían utilizado fondos del plan, vimos el caso de Meltio. Es una empresa andaluza puntera que ha desarrollado patentes relacionadas con la impresión en 3D de materiales metalúrgicos. Tiene la capacidad de liderar a nivel mundial desde Linares. Está atrayendo muchísimo capital humano extranjero. Ingenieros, por ejemplo, que adicionalmente necesitan otros servicios, como profesores que den clases en inglés a sus hijos. Es un ejemplo de cómo se regenera toda una zona alrededor de una pyme. Las pymes ofrecen una excelente ventana de oportunidad para conseguir fijar actividad en el territorio.

LAS PYMES OFRECEN UNA EXCELENTE VENTANA DE OPORTUNIDAD PARA CONSEGUIR FIJAR ACTIVIDAD EN EL TERRITORIO

¿En qué medida ha podido ser también la jibarización del sector del campo -lleva más de tres años perdiendo empleo- negativa para la España Vaciada? ¿Era la actividad del sector agropecuario un elemento vertebrador? El sector padece mucha sobrerregulación, el efecto de los conflictos internacionales, las subidas de costes. ¿Qué le parece?

Tenemos que seguir apostando por un sector agropecuario que sea puntero, que sea capaz de exportar y que sea competitivo a escala internacional, que nos ayude a generar ese valor añadido y puestos de trabajo con mayores salarios, mayor capacitación. Son sectores altamente intensivos en mano de obra, aunque cada vez menos, por la mayor carga tecnológica que tienen, pero su evolución es un proceso imparable que tenemos que completar, acompañando al mundo rural con sectores y actividades complementarias y con una apuesta también por la industrialización. No puede ser que la actividad económica en nuestras áreas rurales dependa única y exclusivamente de la actividad agraria. Hay que ayudar a la actividad agraria con elementos de infraestructuras, por ejemplo, el regadío. Está entre los grandes retos. Tenemos que conseguir que haya muchos polos de actividad, no sólo la agraria.

¿Qué nivel de llegada y ejecución tienen los fondos europeos?

Los datos están publicados en la web ELISA. Aparte de tener de manera gráfica lo que son los grandes datos con detalle a nivel de comunidades autónomas, permite hacer una descarga de toda la base de datos con todos los proyectos que ya se han concedido, con nombre y apellidos de las empresas a las que han llegado, es decir, con transparencia. Lo que vemos es que de los 79.000 millones de euros que teníamos de transferencias en esta primera fase del plan, se han convocado ya más de 72.000 millones, es decir, en torno al 90%. Y se han ejecutado -es decir, han llegado a la economía real- más de 42.600 millones. En torno al 60% de estos fondos. Ésta es una muy buena noticia en cuanto al ritmo de ejecución y además el 40% ha llegado a microempresas y pymes, con un elemento importante de granularidad del impacto del plan.

En clave macro, y al hilo de las revisiones al alza del PIB, ¿qué indicadores proxy mira usted para intuir cómo irá la economía?

Tenemos un modelo interno que desarrollamos a raíz de la pandemia, donde intentamos explotar todas las fuentes diarias de mayor frecuencia posible: la afiliación a la Seguridad Social, los datos de ventas de la Agencia Tributaria, la evolución del Índice de Producción Industrial, indicadores del sector servicios, y consumo de tarjetas, entre otros. Tenemos la suerte hoy día de tener numerosas fuentes que nos permiten ir teniendo una idea adelantada de cómo está yendo la economía. Todas las instituciones señalan que se está manteniendo el pulso de crecimiento en España. De hecho, estamos todos actualizando casi de manera constante al alza las previsiones y más últimamente con la revisión que ha hecho el Instituto Nacional de Estadística (INE), que da una imagen de una recuperación económica fuerte y equilibrada. Para mí, el equilibrio en este modelo de crecimiento es fundamental. Es lo que nos permite anticipar que pueda ser sostenible, que es lo más importante.

El PIB mejora, pero la deuda pública sigue muy elevada. Hay una preocupación generalizada. ¿Qué medidas están poniendo sobre la mesa para reducir déficit y deuda? ¿Cómo son los contactos con Bruselas en este sentido?

Desde el pico de deuda que tuvimos como consecuencia de la respuesta a la Covid, a primeros del 2021, habrá bajado más de 20 puntos al final de este año. La ratio de deuda sobre PIB va acercándonos a ese umbral del cien por cien y al nivel prepandemia, volviendo a generar ese espacio, ese colchón, que nos permitió responder a la Covid. Esto es un elemento esencial de confianza, también, en este modelo de crecimiento que ha sido capaz de reducir la ratio de forma compatible con un crecimiento robusto, y no a costa de no crecer.

Esta reducción de la deuda va de la mano de una reducción del déficit. El déficit estaba en torno al 10% y esperamos que termine este año en el 3%, que es ese umbral de las reglas europeas que nos permite estar entre los buenos alumnos que no tienen un déficit excesivo.

La buena evolución de estas dos variables no es casualidad: hay un elemento en nuestro patrón de crecimiento que es el de la responsabilidad fiscal. Independientemente de que no haya habido reglas o que no hayan estado activas estos años, para nosotros ha sido muy importante tener como una variable clave el desapalancamiento del sector público, esta reducción del déficit y la deuda, y esperamos que continúe en los próximos años y que siga siendo compatible con un crecimiento fuerte, con inversiones importantes hacia adelante.

Es importante que baje nuestra deuda sobre PIB, y que contribuyan tanto el aumento del PIB, es decir, el denominador, como el elemento de responsabilidad también en el numerador. El año que viene esperamos llegar al 2,5% de déficit. Si a este déficit le quitamos el coste de los intereses de la deuda, si lo miramos en términos primarios ya tendríamos superávit el año que viene: esto es fundamental porque supone que vamos aportando a la reducción de la deuda tanto desde arriba, desde el numerador, como desde el denominador.

P: ¿Qué mensaje traslada a los empresarios?

Lo primero, darles las gracias por levantar cada día la persiana. Los empresarios son, sin duda, uno de los grandes factores que contribuyen a la resiliencia de nuestra economía y del sector exterior, que es uno de los grandes vectores de crecimiento. El mensaje del Ministerio de Empresa -no sólo es de Economía y Comercio- es que queremos acompañar a los empresarios en su día a día, ayudándo- les a limar todos los cuellos de botella que puedan obser- var, y a través de actuaciones concretas. Queremos entrar ya a reducir esta regulación, a proveerles de herramien- tas, a facilitarles el acceso a la financiación, y apoyarles en este camino. Los empresarios nos tienen para lo que necesiten, tanto a través de las de las patronales o de las asociaciones, como de manera directa. Para eso estamos.

Isabel Acosta

TENEMOS QUE SEGUIR APOSTANDO POR UN SECTOR AGROPECUARIO QUE SEA PUNTERO, QUE SEA CAPAZ DE EXPORTAR Y COMPETITIVO A ESCALA INTERNACIONAL

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