Salvador Navarro

PRESIDENTE DE LA CONFEDERACIÓN DE EMPRESARIOS DE LA COMUNITAT VALENCIANA (CEV)

"Oportunidades en medio de la despoblación"

La despoblación se ha convertido en una de las principales preocupaciones de las administraciones y organismos en la Comunitat Valenciana. El envejecimiento de la población, la pérdida de habitantes jóvenes y la falta de oportunidades económicas son problemas recurrentes en muchas áreas del interior. Este fenómeno no solo afecta a la estructura social de estos territorios, sino que también tiene repercusiones sobre el desarrollo económico y la sostenibilidad ambiental.

 

Nuestro Comité Económico y Social (CES-CV) ha destacado que, de los 542 municipios de la Comunitat Valenciana, 171 están en riesgo de despoblación. De estos, 58 presentan un riesgo muy alto, 62 están en riesgo alto y 51 en riesgo moderado. La mayoría se encuentran en las zonas más alejadas de las principales vías de comunicación, ocupan más del 35% del territorio valenciano, pero solo albergan al 16% de su población. Castellón es la provincia más afectada, con el 64% de sus municipios en riesgo, seguida por Valencia y Alicante, con un 21% de municipios en situación crítica.

 

La situación se agrava por el envejecimiento de la población, que en estas zonas es casi el triple que la media autonómica. Además, existe una clara masculinización del medio rural, debido a la falta de oportunidades laborales para las mujeres.

Potenciales del territorio despoblado

Las cifras asustan, pero, a pesar de los desafíos, el medio rural valenciano presenta importantes potencialidades que, con una gestión adecuada, podrían contribuir a su revitalización. En primer lugar, la gran extensión de terrenos agrícolas y forestales ofrece oportunidades para el desarrollo de actividades relacionadas con la agricultura sostenible y la ganadería. Aproximadamente el 90% de la superficie agrícola en estas áreas está dedicada a cultivos de secano, lo que, si bien presenta limitaciones en cuanto a productividad, está vinculado a productos de calidad como los vinos con denominación de origen o el aceite de oliva.

 

Además, el medio rural está llamado a desempeñar un papel estratégico en la transición energética. La implantación de energías renovables, como la eólica o la solar fotovoltaica, ofrece una vía para generar empleo y dinamizar la economía local.

 

Otro aspecto clave es el patrimonio natural y cultural de estos territorios. Los municipios en riesgo de despoblación albergan más de la mitad de las áreas protegidas de la región, como parques naturales y espacios de interés paisajístico. Estas zonas, además de contribuir a la biodiversidad, representan un atractivo para el turismo rural, un sector en crecimiento que puede complementar la economía local.

Medidas para frenar la despoblación

Para frenar la despoblación, es crucial implementar medidas que respondan a las necesidades específicas de estos territorios. Una muy importante es reforzar la cooperación público-privada. Este tipo de colaboración es esencial para movilizar recursos y desarrollar proyectos sostenibles, como la rehabilitación de infraestructuras o la gestión de espacios rurales.

LA COLABORACIÓN PÚBLICO-PRIVADA ES ESENCIAL PARA MOVILIZAR RECURSOS Y DESARROLLAR PROYECTOS SOSTENIBLES, COMO LA REHABILITACIÓN DE INFRAESTRUCTURAS O LA GESTIÓN DE ESPACIOS RURALES

Asimismo, es fundamental agilizar los procesos administrativos que, en muchas ocasiones, dificultan la puesta en marcha de iniciativas económicas. Simplificar la normativa territorial y ambiental permitiría acelerar la ejecución de proyectos clave para la revitalización del medio rural.

 

Por otro lado, se deben mejorar las infraestructuras y servicios básicos en las áreas despobladas. La falta de transporte público, la escasez de servicios sanitarios y educativos y la débil conectividad digital son factores que desincentivan a los jóvenes y a nuevos residentes a establecerse en estas zonas. La implantación de políticas que favorezcan el acceso a la vivienda y al suelo empresarial también es crucial para atraer a nuevas familias y emprendedores.

 

Y, por supuesto, es esencial atraer a la población joven, especialmente a las mujeres, al medio rural. La creación de empleo cualificado, junto con políticas de igualdad de género que fomenten la participación femenina en la economía local, podría ayudar a revertir la tendencia de despoblación.

 

Estamos ante un reto complejo, pero con una estrategia adecuada puede transformarse en una oportunidad para el desarrollo sostenible. Aprovechar las potencialidades del medio rural, como su riqueza natural, su capacidad agrícola y su potencial energético, combinado con políticas públicas que fomenten la inversión y la cooperación, es clave para revitalizar estas áreas. Para ello, la implicación no solo de la administración pública, sino también del sector privado y la sociedad civil, será fundamental en la construcción de un futuro más competitivo y sostenible para estos territorios.

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