Tamara Yagüe
PRESIDENTA DE CONFEBASK
"Desafios de la empresa vasca"
En un contexto como el actual, de incertidumbre ‘propia y ajena’, las empresas vascas enfrentan una serie de desafíos que, sin duda, marcarán el rumbo de nuestro futuro económico y social.
En primer lugar, la coyuntura económica actual es una fuente de preocupación. La industria, uno de los pilares tradicionales de nuestra economía, está experimentando una desaceleración debido a factores externos, como la contracción de la actividad industrial en países clave para nuestras exportaciones: Alemania, Francia e Italia. Aunque Euskadi ha demostrado una notable resistencia, con niveles de producción superiores a la media de la eurozona, no podemos ignorar que la ralentización de nuestros principales socios comerciales nos va a afectar – ya lo está haciendo – con mayor o menor intensidad.
Por otro lado, el sector de la construcción también enfrenta retos importantes, como la escasez de mano de obra especializada y el encarecimiento de los materiales. Estos factores están limitando el crecimiento de este sector que, aunque esencial, no está aportando lo necesario para impulsar de manera decisiva nuestra economía.
Actualmente, es el sector servicios, especialmente impulsado por los servicios empresariales, públicos y el turismo, el principal motor del crecimiento económico, lo que dibuja un patrón diferente al que, tradicionalmente, nos ha traído hasta nuestra actual prosperidad.
En todo caso, las proyecciones para Euskadi no son del todo pesimistas. Se espera que el año 2024 cierre con un crecimiento cercano al 2%, impulsado por una moderación en la inflación y los efectos positivos de las recientes bajadas de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo.
No obstante, debemos estar atentos y preparados para enfrentar los desafíos que puedan surgir en los próximos meses, y muy especialmente, en lo relativo al futuro del coche eléctrico y la automoción en Euskadi, un sector que supone más del 20% de nuestro PIB y 40.000 empleos.
Pilares para el crecimiento
Pero, asimismo, más allá de la coyuntura, las empresas vascas enfrentan otros desafíos que requieren un enfoque a largo plazo. En este sentido, identificamos cinco pilares fundamentales sobre los que deberíamos basar nuestro crecimiento económico y empresarial.
El primero de estos pilares es el reconocimiento social del papel de la empresa y el empresariado. Solo con este mayor reconocimiento se podrían fomentar nuevas vocaciones empresariales y fortalecer nuestro tejido empresarial.
El segundo pilar es el refuerzo de nuestro perfil industrial. Algunas de las claves pasan por asegurar el arraigo de nuestras empresas estratégicas, fomentar la inversión en nuevas tecnologías y ampliar nuestras capacidades industriales. El Concierto Económico ofrece una ventaja competitiva única que debemos aprovechar al máximo.
El tercer pilar es fortalecer la competitividad de nuestras empresas. Debemos adaptarnos a las transiciones tecnológicas, energéticas y productivas que están en marcha. Necesitamos un apoyo institucional renovado que nos permita seguir avanzando.
El cuarto pilar tiene que ver con el reto demográfico. Para mantener nuestros niveles de bienestar, es fundamental desarrollar una estrategia de país para la generación, el arraigo y la atracción de talento, que también incluya soluciones para el problema de la vivienda.
Finalmente, el quinto pilar es el de la mejora de la educación y la orientación profesional. Existe una desconexión preocupante entre las necesidades del mercado laboral y las carreras profesionales que eligen nuestros jóvenes. Es esencial que mejoremos la orientación educativa desde edades tempranas para que las futuras generaciones puedan adaptarse mejor a las demandas de nuestras empresas.
En resumen, las empresas vascas enfrentan una serie de desafíos que requieren un enfoque integral y estratégico. Si trabajamos juntos, con visión y compromiso, podremos superar estos retos y asegurar un futuro de prosperidad para Euskadi.